La vida es difícil y todos hemos pasado temporadas en que sentimos que perdemos las fuerzas y que nuestra fe se debilita; pero si nos aferramos a Aquel que nos ama más, nuestro Padre Celestial, y fortalecemos nuestra relación con Él mediante el estudio y la oración, saldremos adelante. El Señor prometió: “… iré delante de vuestra faz. Estaré a vuestra diestra y a vuestra siniestra, y mi Espíritu estará en vuestro corazón, y mis ángeles alrededor de vosotros, para sosteneros”
(D. y C. 84:88). Liahona febrero 2009, pag 16.
Virgi
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